Una foto de un grupo sonriente jugando a Gra w klasy parece inofensiva. Compartida en internet, puede verla cualquiera, en cualquier lugar, durante años. Para una persona joven refugiada, un chico o una chica bajo tutela o alguien que huye de una situación familiar difícil, una sola imagen reconocible puede suponer un riesgo real. El trabajo digital con juegos tradicionales ofrece grandes oportunidades, pero también conlleva responsabilidades reales. Esta lección aborda ambas cosas.
01Las plataformas abiertas cruzan fronteras
El currículo de I-PLAY es claro al respecto: cualquier información compartida en una plataforma abierta puede verla gente de todo el mundo. Muchas de las personas jóvenes con las que trabajas proceden de entornos desfavorecidos o inseguros. Nunca debes publicar nada que pueda servir para identificarlas, por muy a la ligera o de manera informal que lo hagas.
Este principio se aplica a la plataforma I-PLAY, a las redes sociales, a los grupos de mensajería y a la propia web de tu entidad.
02Consentimiento: antes, no después
El enfoque de I-PLAY sobre imágenes y vídeos es sencillo:
- Primero, el consentimiento por escrito. Obtén el consentimiento informado y por escrito de cada persona antes de hacer cualquier foto o vídeo, no después.
- Consentimiento parental para menores de 18 años. En el caso de menores, necesitas el consentimiento por escrito de su madre, padre o tutor/a legal.
- Informado significa comprendido. Explica, en un idioma que la persona entienda, qué se va a grabar, dónde se publicará y durante cuánto tiempo. El lenguaje claro y los formularios traducidos ayudan.
- El consentimiento se puede retirar. Facilita que la gente pueda cambiar de opinión y ten claro cómo retirarías una imagen si lo hace.
- Comprueba antes de mostrar. Antes de usar cualquier material audiovisual en una sesión, verifica que todas las personas que aparecen en él han dado su consentimiento.
03El RGPD en la práctica diaria
El Reglamento General de Protección de Datos (RGPD) de la UE protege los datos personales de las personas, y las imágenes en las que aparece una persona reconocible son datos personales. No hace falta ser jurista, pero sí tener buenos hábitos:
- Recoge solo los datos que de verdad necesitas (por ejemplo, para el control de asistencia o la evaluación).
- Guarda de forma segura los formularios de consentimiento, las listas y el material audiovisual, y no los conserves más tiempo del necesario.
- No compartas datos de contacto ni imágenes de participantes en grupos abiertos.
- Sigue la política de protección de datos de tu entidad y, ante cualquier duda, consulta a la persona responsable.
04Nunca identifiques a participantes en situación de vulnerabilidad
Incluso con consentimiento, pregúntate: ¿podría esta imagen o esta publicación poner a alguien en riesgo? Las personas participantes procedentes de entornos vulnerables o desfavorecidos nunca deben ser identificables en ningún material compartido públicamente, y no deben compartirse datos identificativos de menores. Algunas alternativas prácticas:
- fotografiar las manos, el material y el propio juego en lugar de las caras;
- planos generales tomados de espaldas o a distancia;
- nada de nombres, nombres de centros educativos, ubicaciones ni pies de foto que puedan identificar a alguien;
- revisar el fondo en busca de carteles de calles, uniformes u otras pistas.
Recuerda el principio del currículo: no documentamos ni compartimos la identidad de nuestras personas participantes para ganar visibilidad si eso compromete de algún modo su dignidad o su seguridad.
05Contenidos digitales accesibles
La inclusión digital es la otra cara de la ética digital. Cuando crees o compartas contenidos, haz que pueda usarlos el mayor número posible de personas:
- WCAG. Las Pautas de Accesibilidad para el Contenido Web (WCAG) son la referencia internacional en materia de contenidos digitales accesibles. Entre los pasos básicos están un buen contraste de color, encabezados claros y textos descriptivos para las imágenes.
- Subtítulos. Los vídeos deben incluir subtítulos o pistas visuales para apoyar a las personas con discapacidad auditiva y a quienes se enfrentan a barreras lingüísticas.
- Lenguaje claro. Usa frases cortas y palabras cotidianas, y evita la jerga. Así te adaptas a distintos niveles de alfabetización y facilitas la traducción.
- Normas visuales y con iconos. Las imágenes y los iconos pueden explicar un juego por encima de las diferencias de idioma y de nivel de alfabetización.
- Contexto cultural. Una buena traducción no es solo cuestión de palabras: comprueba que ningún término pueda percibirse como ofensivo o excluyente.
- ✓Las plataformas abiertas cruzan fronteras: nunca publiques nada que pueda identificar a las personas jóvenes con las que trabajas.
- ✓Obtén el consentimiento informado y por escrito antes de cualquier foto o vídeo, y el consentimiento parental en el caso de menores de 18 años.
- ✓Aplica hábitos acordes con el RGPD: datos mínimos, almacenamiento seguro y nada de compartir datos personales en abierto.
- ✓Haz que tus contenidos sean accesibles con los principios WCAG, subtítulos y lenguaje claro.
- 1Piensa en la última imagen que compartiste de una actividad juvenil. ¿Superaría la comprobación de cuatro puntos?
- 2¿Cómo podrías mostrar en internet la energía y la alegría de una sesión sin mostrar quién estaba allí?